Mi madre me da la vida,
mi padre me da el sustento,
y el maestro de la escuela,
cultiva mi entendimiento.
A mi maestro querido,
que me da su ciencia,
su cariño y su cuidado,
con infinita paciencia.
Le ofrezco mi gratitud
y mi cariño sin cuento,
por que llena de belleza,
a mi pobre conocimiento.
¡Quitaos el sombrero ciudadanos
el maestro de la escuela se adelanta,
es obrero admirable en cuyas manos
la antorcha de la ciencia se levanta.
Sabio ignorante que hacia el bien con vida
Que procura encender en cada frente
Una luz que ilumina de la vida
La senda oscura la espera pendiente.
No le inquieta el cansancio ni le abruma;
Sufrido apóstol de la edad moderna,
No teme que su vida se consuma
En horas de la ciencia que es eterna.
Es humilde con la humildad del sabio
Es altivo con la altivez del fuerte,
Siempre por la verdad esta su labio,
Sin temor por el mundo y por la muerte.
Su oscura posición cuando le aflige
Su pobreza habitual cuando le apena
Sus firmes pasos hacia el bien dirige
Que el grande su misión es sana y buena.
Respetable es su vida de labores,
Amable... que es su vida de enseñanza
Broten en su senda flores y
Brille en su alma la esperanza.
1. Los buenos maestros tienen buena cultura académica y son
elocuentes, mientras que los maestros fascinantes tratan de entender
el funcionamiento de las mentes de sus alumnos para poder educarlos
mejor.
2. Los buenos maestros tienen una metodología y son didácticos,
mientras que los maestros fascinantes tienen la sensibilidad para hablar
a los corazones de sus alumnos.
3. Los buenos maestros educan la inteligencia lógica, mientras
que los maestros fascinantes educan la emoción, enseñan
a sus alumnos a explorar su propio ser.
4. Los buenos maestros usan la memoria como depósito de información,
mientras que los maestros fascinantes la usan para estimular la creatividad.
5. Los buenos maestros son temporales, mientras que los maestros fascinantes
son inolvidables.
6. Los buenos maestros corrigen el comportamiento, mientras que los
maestros fascinantes resuelven los conflictos en el salón de
clases con inteligencia.
7. Los buenos maestros educan para una profesión, mientras que
los maestros fascinantes educan para la vida.
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