¿DESPLAZARA EL LIBRO DIGITAL A LOS TRADICIONALES?
Por José María Barrera Lemus
Jbarrera25@yahoo.com.mx
Recientemente se celebró la XVIII Semana Cultural del Bibliotecario Salvadoreño. La actividad fue organizada por la Asociación de Bibliotecarios Salvadoreños (ABES), razón por la cual, considero oportuno referirme en esta oportunidad, a un tema que en la actualidad se está convirtiendo en un verdadero debate. Libros tradicionales versus libros digitales.
Debo aclarar a los lectores que cuando menciono libros tradicionales, me refiero a los libros que por tradición nos hemos acostumbrado a hojear y leer. El libro que nos viene desde hace cientos de años y cuya materia prima principal la ha constituido el papiro, por excelencia. El libro que leyeron nuestros antepasados en sendos rollos interminables y que poco a poco, fueron transformándose en folios de papel, mucho más manejables, hasta convertirse en los libros que actualmente conocemos y manipulamos y de los cuales aún tenemos el gusto de llevar y traer a cualquier lugar a donde nos dirijamos.
Por el contrario, cuando me refiero a libros digitales me refiero a los libros que hoy por hoy, podemos leer únicamente por computadora, utilizando para ello, alguno de los tantos programas o software, como le llaman los expertos, de la High Tech.
Aclarando los conceptos, vuelvo a la pregunta que refiere el artículo. Para que el libro digital desplace al tradicional, hace falta que pasen muchos años, pero sobre todo, que se superen muchos obstáculos.
Uno de estos, lo constituye la educación. Del nivel educativo que posea la población, depende en gran medida el interés o desinterés por la lectura de libros en forma virtual. Siendo realistas, en nuestros países, eso dista mucho de lograrse en el corto y mediano plazo, pues aún en nuestros centros escolares, tanto docentes como miembros de la comunidad, muestran indiferencia ante el manejo de computadoras o equipos similares. Existen centros escolares, que cuentan con equipos de cómputo, pero con muy poco uso por parte de los estudiantes, dado el desinterés y desconocimiento que muestran los docentes, sobre la novedad del tema.
Otro aspecto a considerar, es el alto costo que implica obtener al menos un equipo donde pudiera leerse un libro, además de agregar al mismo, el costo de la energía que se consume o de lo incomodo que resulta la no movilidad con la facilidad que lo quisiera un lector tradicional.
Ambas limitante, se encuentra asociada con los hábitos y costumbres de iniciar nuestro primer contacto con libros de papel, en donde desde pequeños, aprendimos a dibujar, colorear, subrayar y recortar a nuestro antojo. Por lo que, adaptarnos a nuevas tecnologías, que se mueven con mayor rapidez, resultaría mucho más difícil para la mayoría de lectores.
El libro digital podría desplazar a los libros tradicionales, si desde temprana edad se enseñara a las nuevas generaciones a desarrollar el conocimiento, totalmente de forma virtual, olvidándose paulatinamente del tradicional celuloide. Solo de esta manera se podría pensar que se estaría preparando a los nuevos lectores hacia una nueva sociedad virtual, que posiblemente comenzaría a emerger como la sociedad del futuro de los nuevos procesos de lectura por medios electrónicos.
Algo importante de destacar, es el hecho que los libros tradicionales y los procedimientos de conversión de los mismos, a formato virtual, deben constituir por ahora, un recurso importante para el almacenamiento, el rescate y la divulgación de información, para quienes contamos con los medios para acceder a ellos y que además nos encontramos inmersos en este apasionante mundo de la cibernética que nos lleva a la búsqueda rápida e inmediata de la información, aunque no por ello, dejemos de utilizar los libros tradicionales.
En este sentido, constituye un reto para el Gobierno, Universidades, Organismos Internacionales e instituciones dedicadas a la difusión del conocimiento a través de libros tradicionales, como la Biblioteca Nacional, Bibliotecas Públicas, Casas de la Cultura, Bibliotecas Municipales,, Bibliotecas Universitarias y de Colegios, Centros de Documentación; para que dentro de sus actividades incorporen líneas de trabajo que garanticen la existencia y formas de acceso de la información. Mediante procesos modernos de atención clasificación y restauración de los libros a efecto de conservar por ahora, la cultura de préstamos y fomento de la lectura con que nos deleita nuestro libros tradicionales.
Aprovecho la oportunidad para enviarles un efusivo saludo de felicitación al gremio de bibliotecarios, con quienes compartí recientemente el cierre de tan intervente evento nacional.