LA TECNOLOGIA Y LAS PERSONAS SIN ETICA PROFESIONAL
Las personas que programan los virus, son el resultados son el resultado del trabajo mal orientado de especialistas sin ética profesional que corrompen y destruyen no sólo valiosas informaciones, sino también destruyendo valores éticos y morales, que pudieron haber sido sembrado en ellos alguna vez.
Teniendo en cuenta la cantidad de estos programas malignos, que han tenido un vertiginoso aumento, es evidente el peligro que se corre si no se toman medidas al respecto.
Se planteaba al principio que el problema radica en personas sin ética profesional, pero ya en estos casos no se trata de la mala manipulación de la ciencia por una persona, sino, que en estos momentos los creadores de estos programas malignos desarrollan programas para "generar virus", de manera que cualquier aprendiz sea capaz de crear un virus.
Un aspecto de interés en el caso de los virus informáticos, es que estos pueden diseñarse incluso para afectar directamente a terceros, lo cual es la muestra más evidente de la importancia de la ética de la profesión.
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LA DOBLE MORAL Y LA ETICA EN LAS TECNOLOGÍAS
RASTREO CIBERNETICO
En términos de informática, un cookie no es más que un simple fichero de texto. Pero se trata de un fichero muy especial, que está instalado en algunos (muchos) servidores usados por las páginas y sitios y que pasa inadvertido para quien navega pero que entabla un silencioso diálogo electrónico con su navegador.
¿Qué información recoge y almacena una "Cookie"? Depende de cada uno pero básicamente toma nota de qué páginas visitó el internauta "XXNN", qué enlaces abrió, cuánto tiempo pasó en cada uno de ellos, cuánto tiempo permaneció on-line, qué páginas bajó, qué software usó durante el proceso, si tuvo dificultades para navegar, su grado de idoneidad en el manejo de la Red, etc.
Con esa información, "Cookie" comenzará a armar un detallado mapa personal del internauta de turno: sus gustos, sus hábitos, su perfil consumidor, su potencial como cliente, sus conocimientos, sus debilidades, etc. En síntesis, la herramienta de marketing personal perfecta y un gran negocio para los creadores y proveedores de cookies, una tecnología muy usada por los sites en forma directa o a través del software de los anunciantes que adquieren sus banners. Estos a su vez usan los cookies como sistema personal de reaseguro para contabilizar las visitas al site y chequear el rédito de su inversión publicitaria.
Pero la información obtenida por "Cookie" - sin consentimiento ni conocimiento del navegante - puede ser ampliada ... y de hecho lo es. Cada vez que se llena un formulario para suscribirse a una publicación electrónica o para hacer una compra on-line, la información se amplía y el sistema acopla los datos personales - nombre, dirección, teléfono, e-mail, número de tarjeta de crédito, etc. - al perfil anónimo archivado bajo un número.
A partir de allí, la información deja de corresponder a un anónimo código de identidad y un simple cruce de datos (por ejemplo, la verificación del crédito disponible en su tarjeta) aporta información sobre la persona que crece en forma geométrica.
INVASIÓN A LA PRIVACIDAD
Las consecuencias más simples de esta metodología no se hacen esperar. De repente, el buzón electrónico de Fulanito de Tal se ve atosigado de información no solicitada - catálogos, ofertas, boletines, etc. - y el pobre hombre no entiende nada. Como si no fuera suficiente con la publicidad que entra como torrente imparable (igual que las facturas) por debajo de la puerta y los mensajes de personas que no conoce que saturan su contestador, ahora lo invaden a través de la Red! En cuanto a las consecuencias más graves - la pérdida definitiva de la privacidad, la sensación de ser observados, estudiados, discutidos y analizados por "consultores", "expertos" y demás etc. -, la pesadilla orwelliana combinada con la metamorfosis kafkiana parece a su lado un simple juego de niños.
Hace rato que sabemos que nuestros datos están en manos de terceros (y cuartos y quintos), que estos los usan para sus propios fines y ganan dinero con ellos. Lo sabemos y, aunque no nos guste, lo aceptamos a regañadientes. Pero de ahí a saber que existen ojos ocultos y omnipresentes que nos vigilan desde el espacio cibernético hay una gran diferencia ... especialmente si tenemos en cuenta que la Red nació como sinónimo de libertad y que buena parte de dicha libertad radica en el anonimato.
Ahora nos enfrentamos a la triste realidad de que nuestras huellas electrónicas pueden ser (y son) seguidas por sabuesos cibernéticos que, aunque no se parecen a los perros mecánicos de la novela de Ray Bradbury, tienen un olfato muy agudo para detectar nuestras debilidades.
La "crisis de los cookies" estalló cuando Kevin O'Connor, presidente y CEO de DoubleClick anunció que esa empresa iba a "cruzar" su banco de datos virtual (100 millones de expedientes) con otro banco de datos obtenidos off-line. O sea que iban a ponerle nombre y apellido a los códigos numéricos y a bucear en la intimidad de las personas.
DoubleClick es la mayor red de anunciantes virtual y el mayor administrador de "cookies" del mercado, con 11.500 sites bajo monitoreo electrónico.
El número de portales es de por sí impresionante pero si se tienen en cuenta que uno de ellos es el horizontal Altavista no queda mucho que agregar sobre el potencial invasivo de DoubleClick. Para concretar esta gigantesca operación, DoubleClick adquirió Abacus Direct Corporation, la mayor empresa de marketing directo de los Estados Unidos, cuyo gigantesco banco de información incluye toda la data pertinente del 90% de los hogares de ese país.
DOBLE MORAL (VIRTUAL)
Ante el reclamo de que se pongan límites a las actividades que atentan contra la privacidad de los ciudadanos, DoubleClick se defendió aduciendo que el cruce de datos "es indispensable para hacer más eficiente nuestro servicio de marketing directo".
La doble moral no es cosa nueva pero su presencia en la Red es algo relativamente reciente. Y urticante. En especial para quienes adhieren al credo de que Internet es el camino hacia un mundo mejor y un nuevo espacio de libertad donde cada usuario puede ejercer sus derechos más cabalmente y con menos restricciones que en el mundo real.
El rostro visible de este debate entre la doble moral cibernética y la privacidad de los usuarios de la Red es el de Harriett Judnick, la ciudadana estadounidense que inició una demanda contra DoubleClick por obtener y vender ilegalmente información personal.
En su demanda - presentada ante el Tribunal Superior del Estado de California - Judnick pide que se prohíba a DoubleClick "hacer uso de la tecnología informática para recoger información sin consentimiento previo expreso, que se informe a los usuarios de la Red que están siendo monitoreados por medio de cookies, que el modo de desactivarlos esté al alcance de cualquier persona y no sólo al de aquellas con conocimientos superiores de informática y que sea posible para los usuarios destruir los datos aportados a voluntad". En un anexo, la demandante solicita además que DoubleClick sea obligada a destruir los datos adquiridos y acumulados en forma ilegal.